1. Mira el patrón, no una frase aislada
Un día de cansancio, un examen o un conflicto puntual pueden explicar el rechazo. Lo que merece más atención es la repetición y su relación con determinadas personas, momentos o lugares.
2. Observa qué cambia alrededor
Pregúntate si ha dejado de hablar de alguien, si evita una ruta, si aparece malestar antes de una clase concreta o si los cambios coinciden con determinados recreos o actividades.
3. Pregunta sin encerrar
En lugar de empezar con “¿qué te pasa?”, puede ser más fácil decir: “He visto que últimamente te cuesta más ir al colegio. ¿Hay algo que te preocupe?”.
El objetivo no es obtener una respuesta perfecta en ese momento, sino transmitir que existe un lugar seguro al que puede volver.
¿Quieres un sistema completo para practicarlo en familia?
Método SALVO organiza la respuesta alrededor de reconocer, limitar, desescalar y comunicar.
Conocer Método SALVO →4. Cuándo dejar de observar y pedir ayuda
Si existen amenazas, lesiones, extorsión, difusión de imágenes, miedo intenso, deterioro importante o riesgo inmediato, la prioridad deja de ser “ver qué pasa” y pasa a ser proteger y activar ayuda adulta, escolar o profesional.